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domingo, 20 de mayo de 2018

HADAS








Todo estaba listo, en orden y dispuesto. Las velas llevaban ardiendo en el piso el tiempo necesario y el humo empezaba a juntarse delante de mí a un par de metros.

Unas risas infantiles se sentían en la habitación, a pesar de estar completamente solo aquella noche, risas que denotaban la presencia de al menos 4 o 5 de ellas, moviéndose entre el aire y el olor a flores que indicaba su pronta aparición. De pronto, entre el humo, pude distinguir unas formas humanas (aunque bastante menudas) que comenzaban a formarse, como si el plano físico fuera a rasgarse de un momento a otro.

Mientras estaba absorto en la visión de aquellas figuras, las velas se apagaron de golpe, inundando el cuarto con una humareda de olores florales. Cubro mi boca para evitar la tos mientras mis ojos se acostumbran a ver entre la bruma.

Se veían como nosotros, aunque más con la apariencia de una niña que de una mujer. Era así como debían verse las hadas, con una piel clara, adornadas con flores, sonriendo coqueta y graciosamente.

Levanto la vista para apreciar la escena de mejor manera. Descalzas, vestidas con una especie de sudario blanco hecho de hojas y…

Oh dios mío, ayúdame. Eso que sale desde sus espaldas no son alas…









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